Este pan tiene una corteza bien dorada y crujiente, con una miga liviana y llena de aire que se abre al romperlo.
Es de esos panes simples pero con resultado espectacular, ideal para acompañar comidas o disfrutar solo.

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No necesita técnicas complicadas, solo respetar los tiempos para lograr esa textura perfecta.
Ingredientes
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500 g de harina 000
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350 ml de agua tibia
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10 g de sal
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5 g de levadura seca (o 15 g de levadura fresca)
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1 cucharadita de azúcar
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Un poco de harina extra para trabajar
Preparación
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En un bowl grande, colocá el agua tibia junto con la levadura y el azúcar. Mezclá y dejá reposar unos minutos hasta que se active y forme una ligera espuma en la superficie.
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Agregá la harina de a poco junto con la sal, integrando con una cuchara o con la mano hasta formar una masa húmeda y pegajosa. No hace falta que quede lisa en este punto.
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Tapá el bowl y dejá reposar durante 30 minutos. Este descanso inicial ayuda a que la masa se hidrate correctamente.
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Pasado ese tiempo, realizá pliegues: estirá un lado de la masa y doblalo sobre sí mismo. Repetí esto desde distintos lados durante unos minutos.
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Tapá nuevamente y dejá reposar 30 minutos más. Repetí este proceso de pliegues una o dos veces para desarrollar mejor la estructura.
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Dejá levar la masa durante 1 a 2 horas, hasta que aumente de tamaño y se vea aireada.
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Volcá la masa sobre una superficie apenas enharinada y formá un bollo sin desgasificar demasiado, manteniendo el aire en su interior.
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Colocá el bollo sobre papel manteca, espolvoreá con un poco de harina y dejá reposar 30 a 40 minutos más.
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Mientras tanto, precalentá el horno a 230 °C con una bandeja o recipiente adentro para generar calor fuerte.
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Antes de llevar al horno, hacé cortes en la superficie del pan con un cuchillo filoso. Esto permite que el pan se abra de forma natural durante la cocción.
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Llevá el pan al horno y agregá vapor (podés colocar un recipiente con agua caliente dentro del horno). Esto es clave para lograr una corteza bien crocante.
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Horneá durante 30 a 40 minutos hasta que esté bien dorado y con una corteza firme.
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Retirá y dejá enfriar sobre una rejilla antes de cortar para que la miga termine de asentarse.
Tips y consejos:
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La masa debe ser húmeda, eso ayuda a lograr una miga más abierta.
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No amasar en exceso, los pliegues son suficientes para desarrollar la estructura.
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El vapor en el horno es fundamental para que la corteza quede crujiente.
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Los cortes en la superficie permiten ese aspecto rústico y abierto.
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Usar harina común funciona perfecto, no hace falta nada especial.
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Dejar enfriar completamente evita que el interior quede apelmazado.
El resultado es un pan con corteza crocante, interior aireado y ese aspecto rústico que lo hace tan tentador.
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