Este pesto de berenjenas queda cremoso, suave y con mucho sabor. Es ideal para untar sobre tostadas, acompañar pastas, rellenar sándwiches o servir en una picada.
La berenjena aporta una textura sedosa y el ajo, las hierbas y el aceite terminan de darle carácter.

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Ingredientes
- 2 berenjenas grandes
- 2 dientes de ajo
- 60 gr de nueces o almendras
- 50 gr de queso parmesano rallado
- 80 ml de aceite de oliva
- 2 cdas de perejil fresco picado
- 1 cda de jugo de limón
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- 1 pizca de ají molido, opcional
Preparación
- Lavá las berenjenas y cortalas por la mitad a lo largo. Hacé algunos cortes superficiales sobre la pulpa.
- Acomodalas en una fuente con la parte cortada hacia arriba, agregá un hilo de aceite y llevalas a horno precalentado a 200 °C durante unos 30 a 35 minutos, hasta que estén bien tiernas.
- Retiralas del horno y dejalas entibiar. Con una cuchara, separá toda la pulpa de la piel.
- Colocá la pulpa de berenjena en una procesadora junto con los dientes de ajo, las nueces o almendras, el queso rallado y el perejil.
- Agregá el jugo de limón, sal, pimienta y, si querés, una pizca de ají molido.
- Procesá unos segundos y empezá a incorporar el aceite de oliva de a poco.
- Continuá procesando hasta conseguir una crema espesa, pero todavía con una textura ligeramente rústica. No hace falta que quede completamente lisa.
- Probá y corregí la sal, la pimienta o el limón si fuera necesario.
- Pasá el pesto a un frasco o recipiente y terminá con un hilo fino de aceite de oliva por encima.
- Llevá a la heladera durante al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren mejor.
Tips y consejos
- Asar las berenjenas en lugar de hervirlas concentra mucho más el sabor.
- Si querés un gusto ligeramente ahumado, podés cocinar las berenjenas directamente sobre una hornalla y después retirar la piel quemada.
- Las nueces aportan un sabor más intenso, mientras que las almendras dejan un resultado más suave.
- No agregues todo el aceite de una sola vez: incorporarlo gradualmente ayuda a controlar mejor la textura.
- Si queda demasiado espeso, sumá una cucharada extra de aceite o unas gotas de agua.
- Se puede conservar en la heladera durante 3 o 4 días dentro de un recipiente bien cerrado.
Queda especialmente rico servido sobre pan tostado, con un poco más de aceite de oliva por encima y algunas hierbas frescas.
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