Tequeños caseros
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Tequeños caseros

Los tequeños son doraditos, crocantes y muy tentadores, ideales para servir en una picada o como entrada caliente.

Quedan con una masa fina que envuelve el queso y se dora de manera pareja.

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Son simples, rendidores y tienen ese punto irresistible de comer uno y querer seguir con otro.

Ingredientes

  • 400 gr de harina 0000
  • 1 huevo
  • 60 gr de manteca blanda
  • 120 ml de agua tibia
  • 1 cdita de sal
  • 1 cdita de azúcar
  • 400 gr de queso semiduro en bastones
  • Aceite para freír, cantidad necesaria
  • Harina extra para estirar, cantidad necesaria

Preparación

  1. Colocar la harina en un bowl grande y mezclarla con la sal y el azúcar.
  2. Agregar el huevo, la manteca blanda y el agua tibia de a poco, mientras se empieza a unir la masa.
  3. Mezclar hasta formar un bollo parejo. Si queda muy seco, sumar apenas un chorrito más de agua; si queda pegajoso, agregar un poco de harina.
  4. Amasar durante 8 a 10 minutos, hasta que la masa quede lisa, elástica y fácil de manejar.
  5. Tapar con un repasador y dejar descansar 30 minutos para que se relaje y sea más fácil estirarla.
  6. Cortar el queso en bastones medianos, tratando de que todos tengan un tamaño parecido para que los tequeños queden parejos.
  7. Estirar la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta que quede fina, pero sin romperse.
  8. Cortar tiras largas de masa de aproximadamente 2 cm de ancho.
  9. Tomar un bastón de queso y envolverlo con una tira de masa en forma de espiral, superponiendo un poco cada vuelta para que el queso quede bien cubierto.
  10. Presionar bien los extremos para sellarlos. Este paso es importante para que el queso no se escape durante la cocción.
  11. Repetir el proceso con todos los bastones y acomodar los tequeños sobre una placa enharinada.
  12. Llevarlos a la heladera durante 15 a 20 minutos antes de freír, para que la masa se afirme.
  13. Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda, a temperatura media-alta.
  14. Freír los tequeños en tandas, sin amontonarlos, hasta que estén dorados de manera pareja.
  15. Retirarlos con espumadera y apoyarlos sobre papel absorbente.
  16. Servir calientes, solos o con una salsa para acompañar.

Tips y consejos

  • El queso ideal es uno que se derrita, pero que no se vuelva completamente líquido enseguida. Podés usar queso semiduro, pategrás, tybo, barra o mozzarella firme. Si usás un queso muy blando, conviene cortarlo en bastones y llevarlo un rato al freezer antes de envolverlo.
  • El sellado es clave para que no se escape el queso. La masa tiene que cubrir bien cada vuelta y los extremos deben quedar cerrados con presión. Si queda alguna abertura, el queso puede salir al aceite y quemarse rápido.
  • La masa no debe quedar gruesa. Si la estirás demasiado alta, los tequeños quedan pesados y con mucha masa. Lo mejor es una tira fina, firme y elástica, que envuelva bien el queso sin romperse.
  • También se pueden cocinar al horno. En ese caso, acomodalos en una placa con papel manteca, pincelalos apenas con huevo batido y hornealos a 200 °C hasta que estén dorados. Quedan menos crocantes que fritos, pero más livianos.
  • Si los querés hacer con anticipación, podés armarlos y congelarlos crudos. Primero ponelos separados en una placa; cuando estén firmes, pasalos a una bolsa. Después se fríen directo congelados, a temperatura media, para que se doren sin quedar fríos por dentro.
  • Para una versión más sabrosa, se puede agregar una pizca de ajo en polvo, orégano o pimentón suave a la masa. No hace falta mucho, porque el protagonista sigue siendo el queso.
  • Si el aceite está demasiado frío, los tequeños absorben grasa y quedan pesados. Si está demasiado caliente, se doran por fuera pero el queso no llega a calentarse bien. La temperatura ideal es media-alta, con burbujas constantes pero sin humo.
  • Para acompañarlos, quedan muy bien con salsa de ajo, mayonesa casera, salsa golf, guacamole suave o una salsa cremosa de palta. Lo importante es que sea una salsa espesa, para que se pueda mojar sin tapar el sabor del queso.

Los tequeños quedan mejor recién hechos, cuando la masa todavía está crocante y el queso se mantiene caliente por dentro.

Son una receta perfecta para servir al centro de la mesa, porque se comen fácil, rinden mucho y siempre llaman la atención.

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