Estas crackers caseras con semillas son una opción salada, crocante y muy práctica para acompañar una merienda, una picada liviana o algo rico entre comidas.
Se preparan con una masa simple, bien fina, llena de semillas y con un dorado parejo que las deja tentadoras.

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Quedan firmes, sabrosas y rendidoras, ideales para guardar en un frasco y tener siempre a mano.
Ingredientes
- 250 g de harina 0000
- 60 ml de aceite de oliva o aceite común
- 100 ml de agua
- 1 cdita de sal fina
- 1 cdita de polvo de hornear
- 2 cdas de semillas de sésamo blanco
- 2 cdas de semillas de sésamo negro
- 2 cdas de semillas de girasol
- 1 cda de semillas de lino
- 1 cda de semillas de chía
- Harina extra para estirar la masa
Preparación
- Colocá la harina en un bol amplio junto con la sal fina y el polvo de hornear. Mezclá bien para que los ingredientes secos queden distribuidos de manera pareja.
- Agregá las semillas de sésamo blanco, sésamo negro, girasol, lino y chía. Integralas con una cuchara para que se repartan por toda la harina. Esto ayuda a que después cada cracker tenga buena cantidad de semillas.
- Sumá el aceite y empezá a mezclar. Luego incorporá el agua de a poco, mientras seguís uniendo la preparación con cuchara o con la mano. La masa debe quedar firme, manejable y apenas húmeda, sin pegarse demasiado.
- Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y amasá durante 2 o 3 minutos, solo hasta lograr un bollo liso. No hace falta trabajarla demasiado; alcanza con que quede compacta y pareja.
- Cubrí el bollo con un repasador limpio y dejalo descansar durante 15 minutos. Este reposo hace que la masa sea más fácil de estirar y permite lograr crackers más finas.
- Estirá la masa con palo sobre la mesada enharinada. Tiene que quedar bien fina, de aproximadamente 2 milímetros de espesor. Cuanto más fina la estires, más crocantes van a quedar.
- Pasá la masa estirada a una placa con papel manteca o apenas aceitada. Si te resulta más cómodo, podés estirarla directamente sobre el papel manteca para moverla sin romperla.
- Cortá la masa en rectángulos con cuchillo o ruedita de cocina. No hace falta separarlos demasiado; con marcar bien los cortes alcanza para que después se dividan fácilmente.
- Pinchá la superficie con un tenedor para evitar que se inflen demasiado durante la cocción. Si querés, podés espolvorear apenas un poco más de sal fina por arriba.
- Cociná en horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, o hasta que las crackers estén doradas y secas al tacto. El tiempo puede variar según el grosor de la masa.
- Retirá la placa del horno y dejá enfriar por completo antes de separar las crackers. Al enfriarse terminan de quedar crocantes.
Tips y consejos:
- Para que queden bien crocantes, la masa debe estar finita. Si queda gruesa, las crackers van a salir más tiernas y menos secas.
- No agregues demasiada harina extra al estirar, porque puede dejarlas más duras. Usá solo lo necesario para que la masa no se pegue.
- Si querés un sabor más intenso, podés sumar 1 cdita de queso rallado fino a la masa. También quedan muy bien con pimentón dulce, orégano o ajo en polvo.
- Las semillas de girasol conviene picarlas apenas si son muy grandes. Así se integran mejor y no levantan demasiado la masa al estirarla.
- Para una versión más rústica, cortalas en formas irregulares. Para una presentación más prolija, hacelas rectangulares y de tamaño similar.
- Si algunas se doran antes que otras, retiralas y dejá unos minutos más las que todavía estén pálidas. Las esquinas suelen cocinarse más rápido.
- Guardalas en un frasco o recipiente hermético cuando estén completamente frías. Si se guardan tibias, pueden perder crocancia por la humedad.
Quedan livianas, sabrosas y con una textura crocante ideal para una merienda salada.
Son fáciles de preparar, se hacen con ingredientes simples y resultan mucho más ricas cuando se dejan dorar bien.
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