El croque monsieur es una de esas recetas simples que, con pocos ingredientes, puede convertirse en algo mucho más especial.
Tiene pan dorado, relleno abundante y una cubierta cremosa que le da ese toque distinto y tentador. Ideal para un desayuno más completo, un brunch o una comida rápida con mucha más presencia.

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Ingredientes
- 4 rebanadas de pan de molde grueso o pan lactal firme
- 150 g de jamón cocido
- 150 g de queso que funda bien
- 20 g de manteca
Para la salsa:
- 20 g de manteca
- 20 g de harina
- 250 ml de leche
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
- 2 cucharadas de queso rallado (opcional)
Preparación
- Empezá por la salsa. Colocá la manteca en una cacerolita o sartén chica y llevala a fuego bajo hasta que se derrita por completo.
- Agregá la harina y mezclá enseguida con cuchara de madera o batidor para formar una pasta lisa. Cociná durante unos segundos para que la harina pierda el sabor crudo, pero sin dejar que tome color.
- Incorporá la leche de a poco, revolviendo constantemente para evitar grumos. Cuando la mezcla empiece a aflojarse, seguí agregando el resto de la leche y cociná hasta obtener una salsa espesa y cremosa.
- Condimentá con sal, pimienta y, si querés, una pizca de nuez moscada. Para darle más sabor, también podés sumar el queso rallado y mezclar hasta que se funda. Reservá.
- Sobre dos rebanadas de pan colocá una parte del queso, luego el jamón cocido doblado y otra capa más de queso. Cerrá con las otras dos rebanadas para formar los sándwiches.
- Untá una capa generosa de la salsa por arriba de cada sándwich. Si querés un gratinado más marcado, agregá un poco más de queso por encima.
- En una sartén amplia, colocá la manteca y llevá a fuego medio. Cuando se derrita, apoyá los sándwiches y doralos suavemente de la base para que el pan tome color y quede levemente crocante.
- Si tu sartén tiene tapa, tapá y dejá cocinar unos minutos a fuego bajo para que el queso interior se funda bien. También podés terminar la cocción en horno fuerte o gratinador durante unos minutos para que la parte superior quede bien dorada.
- Retirá cuando el pan esté tostado, el relleno bien caliente y la cubierta cremosa con manchas doradas. Dejá reposar un minuto antes de servir para que se asiente un poco y resulte más fácil comerlo.
Tips y consejos:
- El pan ideal para esta receta es uno firme, con buena estructura, para sostener bien el relleno y la salsa sin desarmarse.
- Si querés un resultado más clásico, usá un queso suave que funda bien. Si buscás más sabor, podés mezclar dos tipos de queso.
- La salsa tiene que quedar cremosa, no líquida. Si queda demasiado suelta, al ponerla sobre el pan se puede desbordar demasiado en la cocción.
- No hace falta cargarlo en exceso de jamón: lo importante es que haya buen equilibrio entre el relleno, la salsa y el pan.
- Para un gratinado más parejo, conviene terminarlo unos minutos bajo horno fuerte en lugar de depender solo de la sartén.
- Si lo hacés para desayuno o brunch, queda muy bien acompañado con una ensalada simple o incluso solo, porque ya es bastante completo.
- También se puede preparar con anticipación, dejar armado y sumar la salsa justo antes de cocinarlo para que el pan conserve mejor la textura.
- Lo mejor de esta receta es que el queso debe verse fundido y cremoso, pero no exageradamente líquido: así el resultado queda más realista, más prolijo y mucho más rico al comerlo.
Es una receta fácil, distinta y con mucha presencia, perfecta para cuando querés salir de lo de siempre y preparar algo casero que realmente se luzca.
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