Un plato clásico, simple y lleno de sabor, ideal para cualquier día de la semana.
Esta versión logra una salsa bien integrada, con textura y cuerpo, perfecta para acompañar la pasta y disfrutar un plato casero que siempre funciona.

Te recomendamos: Gnudi de ricotta y espinaca con salsa de tomate
Ingredientes
- 400 g de espaguetis
- 300 g de carne picada
- 1/2 cebolla
- 1 zanahoria chica
- 1 diente de ajo
- 400 g de tomate triturado
- 2 cucharadas de aceite
- Sal y pimienta a gusto
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- 1 hoja de laurel (opcional)
- Queso rallado para servir
Preparación
- Picá bien chico la cebolla, el ajo y la zanahoria para que se integren mejor en la salsa.
- En una sartén amplia o cacerola, calentá el aceite y salteá la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente.
- Agregá el ajo y cociná unos segundos más, cuidando que no se queme.
- Incorporá la carne picada y cociná desarmándola con cuchara hasta que esté bien dorada y sin partes crudas.
- Sumá la zanahoria picada y mezclá bien para que se cocine junto con la carne.
- Agregá el tomate triturado, salpimentá a gusto y, si querés, sumá el azúcar para equilibrar la acidez y la hoja de laurel.
- Cociná a fuego bajo durante 20 a 30 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y tome buen sabor.
- Mientras tanto, herví abundante agua con sal en una olla grande.
- Cociná los espaguetis según el tiempo indicado hasta que estén al dente.
- Escurrí la pasta y agregala directamente a la salsa o servila en el plato con la salsa por encima.
- Mezclá bien para que la pasta se impregne con la salsa.
- Terminá con queso rallado a gusto antes de servir.
Consejos:
- Dorar bien la carne al principio es clave para lograr una salsa con más sabor y mejor textura.
- Cocinar la salsa a fuego bajo permite que los sabores se integren mejor y se concentren.
- Si la salsa se espesa demasiado, podés agregar un poco del agua de cocción de la pasta para aligerarla.
- No enjuagues la pasta después de hervirla, así mantiene el almidón que ayuda a que la salsa se adhiera mejor.
- Usar una sartén amplia facilita mezclar la pasta con la salsa de forma pareja.
- El queso rallado suma sabor, pero es mejor agregarlo al final para no modificar la textura de la salsa.
- Podés preparar la salsa con anticipación, ya que mejora aún más su sabor con el reposo.
- Si querés una textura más suave, podés procesar ligeramente parte de la salsa antes de servir.
- Ajustá la sal al final, una vez que la salsa redujo.
- Servir caliente es clave para disfrutar mejor la textura y el sabor del plato.
Un plato rendidor, fácil y con ese sabor casero que nunca pasa de moda. Ideal para compartir y repetir sin pensarlo demasiado.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra